jueves, 7 de abril de 2011

Las distintas denticiones en las serpientes.


Dentro de las serpientes existen básicamente 4 tipos diferentes de denticiones las cuales van desde “modelo” más básico destinado a morder a una presa e impedir que se fugue hasta el más complejo destinado a la inoculación de veneno. Veamos estos 4 tipos diferentes de denticiones y a quien pertenecen siguiendo un orden no necesariamente evolutivo pero si de eficacia a la hora de la inyección del veneno:

AGLIFA: Esta dentición es propia de las culebras, boas y pitones. Estas serpientes no poseen ningún tipo de sistema inoculador de veneno, se valen de su dentadura para atrapar a sus presas y de la fuerza de su cuerpo para someterlas por constricción. Los dientes son macizos, no presentan acanaladuras y están curvados hacia atrás para evitar que la presa escape una vez que es mordida y poder someterla con sus fuertes anillos mediante constricción.
Su tamaño oscila entre unos pocos milímetros en las pequeñas culebras hasta más de un centímetro en las grandes pitones. Debe aclararse que la mordedura de una serpiente no venenosa nunca es agradable, por pequeño que sea el animal, existe además el riesgo de contraer enfermedades como la salmonella e infecciones derivadas de los gérmenes y bacterias contenidas en la saliva de estos reptiles. En el caso de ser mordido por una boa o pitón mediana o grande los dientes pueden ocasionar graves desgarros, cortar músculos, arterias, venas y tendones pudiendo llegar a necesitarse desde unos puntos a una intervención quirúrgica, algunos dientes además pueden quedarse incrustados en la herida. Debe prestarse especial atención a aquellas especies de culebras aglifas mencionadas dentro del apartado titulado “De todas ¿Cuáles lo son?.


Cráneo de culebra de las cavernas Elaphe taeniura
ridleyi.
    Foto: Javier Carrasco.


      
             Diente de pitón reticulada Python / Broghammerus reticulatus.
                                          Foto: Javier Carrasco.

OPISTOGLIFA: Esta dentición es propia de los colúbridos pertenecientes a la subfamilia Boiginae, esto es, aquellas culebras dotadas de glándulas venenosas conectadas a colmillos inoculadores. Se trata posiblemente del sistema más primitivo de inoculación de veneno y quizá el menos preciso. Los colmillos están situados en la parte media-trasera de la boca y están profundamente acanalados, el veneno más que ser inyectado se introduce en la víctima por capilaridad. La verdad es que en realidad se trata más de dientes largos y acanalados que de colmillos destinados a la inoculación de veneno. Al efectuar una mordedura las serpientes opistoglifas usualmente “mastican” a sus presas para asegurarse de que sus, en algunos casos, pequeños colmillos se clavan y el veneno “escurre” por el canal del colmillo y dentro de la piel de la víctima. Con respecto a la eficacia inoculadora debe aclararse que al menos en el caso de la Boomslang africana Dispholidus typus puede decirse que pasados unos 15 segundos de contacto de los colmillos con la carne bastan para que la serpiente consiga una inoculación correcta y la amplitud con la que abre la boca, hasta unos 170 grados, le permite morder incluso superficies verticales.

                                                Cráneo de culebra de Montpellier
                                         Malpolon monspessulanus
                                            Foto: Javier Carrasco.

  Posición en la boca de los colmillos en un
gran ejemplar de la misma especie
  Foto: Jose Luis Méndez.

PROTEROGLIFA: Se trata de un sistema más avanzado y eficaz a la hora de la inoculación del veneno. Dichos colmillos presentan un canal interior cerrado por el que circula el veneno y las mordeduras pueden ser tanto rápidas como muy marcadas con la serpiente “masticando” repetidamente para asegurarse de que clava los colmillos e inocula el veneno. Los colmillos están situados en la parte frontal de la boca, son pequeños (11 mm en una cobra real de 3.83 m), cortos y fijos aunque en algunas especies como las mambas (Dendroaspis), taipanes (Oxyuranus) y víboras de la muerte (Acanthophis) presentan cierta movilidad así como mayor longitud, estrechez y curvatura que los presentes en cobras (Naja), kraits (Bungarus) y serpientes marinas (Laticauda, Pelamis, etc).

Diferencia y comparación de formas y tamaños en colmillos
proteroglifos. ( Arriba ) Colmillo de mamba verde
Dendroaspis viridis ( Abajo ) Colmillo de cobra escupidora
 de Indochina Naja siamensis.
Foto: Javier Carrasco.

                          Posición de los colmillos en la boca en una cobra de
                                              monóculo Naja kaouthia.
                                                   Foto: Lola Molina.

Cabeza  y colmillo izquierdo de cobra de monóculo
 Naja kaouthia.
Foto: Javier Carrasco.

SOLENOGLIFA: Se trata del más avanzado de los sistemas de inoculación. Los colmillos son huecos, muy largos (el record de longitud lo posee la víbora de Gabón Bitis rhinoceros con 5,5 cm de longitud) y gozan de movilidad ya que los huesos maxilares donde están fijados basculan hacia delante levantando los colmillos, los cuales permanecen en posición de reposo plegados contra el paladar cuando no son usados. Las mordeduras son muy rápidas y el veneno es inoculado profundamente en los tejidos de manera similar a una inyección intramuscular profunda. La capacidad de elevar los colmillos en su boca junto con la amplitud con la que la abren, hasta unos 170 grados o más, capacita a estos animales para poder morder superficies verticales.

                                   Cráneo de víbora del Gabón Bitis rhinoceros
                          con los colmillos plegados contra el paladar.
                                           Foto: Javier Carrasco.

Cráneo de mocasín boca de algodón Agkistrodon
 piscivorus conanti con los colmillos desplegados.
Foto: Javier Carrasco.

                    














  (Arriba y abajo) Colmillos de 3 cm de víbora
                del Gabón Bitis rhinoceros.
                   Fotos: Javier Carrasco.


Para una serpiente venenosa perder sus colmillos significa no poder cazar y estar indefensa ante sus depredadores, por otra parte los colmillos pueden romperse al golpear un hueso de sus presas, es por ello que los colmillos en todas estas denticiones se mudan de manera periódica teniendo un promedio de vida útil que oscila entre las 6 a 10 semanas pasadas las cuales se rompe la unión del colmillo con el hueso maxilar y el colmillo, el cual suele quedar clavado en la carne de una presa, posteriormente pasará a través del tracto digestivo del reptil y será expulsado con las heces sin que el animal sufra daño alguno.




4 comentarios:

  1. Gracias muy bien explicado el recurso visual fue muy acertado. Saludos. -Vanessa Blanquiceth

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  2. Muy bueno y útil! Muchas gracias!
    Tngo una duda; simplemente son sistemas más eficientes o el tipo de veneno tiene algo que ver tambien? Me refiero a que las que son más peligrosas, lo son debido a que tienen un sistema de inoculación de veneno más efectivo, por su veneno más eficaz o por ambas cosas. De antemano muchas gracias! :)
    Katty

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  3. Hola Katty.

    Un veneno potente resulta todavía más efectivo si se inocula en los tejidos correctamente y con un minimo de fallos, no obstante existen viperidos y elápidos dotados con venenos poco potentes y un sistema inoculador muy eficaz, la combinación de venenos potentes dotadas con sistemas de inoculación tambien eficaces determina, en cierto modo, la peligrosidad de la serpiente.

    A pesar de todo esto existen serpientes dotadas con sistemas de inoculación " poco efectivo " y dotadas de venenos ciertamente mortales a las cuales nunca se debe subestimar ni a su sistema inoculador primitivo tampoco.

    Como ves en este mundo de las serpientes todo es muy variable y relativo ya que existen, como te he comentado antes, serpientes dotadas con venenos potentes y sistemas inoculadores mejores o peores y serpientes dotadas con venenos poco potentes y sistemas inoculadores perfectos.

    Espero haber respondido a tu pregunta.

    Un saludo.

    Javier

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