sábado, 17 de diciembre de 2011

La víbora bufadora Bitis arietans.

        Si existe una serpiente venenosa común y relativamente fácil de encontrar en África esa es indudablemente la víbora bufadora. A primera vista y dotada con su aspecto rechoncho habitual una de estas serpientes ofrece una impresión engañosa ya que da la impresión de ser todo menos ágil o rápida, sin embargo lo que parece una serpiente gorda y lenta es en realidad una serpiente tremendamente musculosa y fuerte la cual además está dotada con un temperamento mucho más agresivo que sus otras dos parientes africanas de gran tamaño del género Bitis la víbora del Gabón Bitis gabonica y B. rhinoceros y la víbora rinoceronte Bitis nasicornis.

        La víbora bufadora ( erróneamente llamada en ocasiones víbora del desierto ) es una serpiente de espacios abiertos que ha hecho de las sabanas africanas cubiertas de hierba su hogar predilecto aunque tambien se la puede encontrar en zonas semidesérticas y en sabanas arboladas ya que únicamente parece evitar las zonas de selva tropical, los desiertos y las zonas de montaña. Esta especie alcanza de manera común alrededor de un metro de longitud a lo largo de toda su área de distribución geográfica, sin embargo existen variaciones en cuanto a la longitud máxima ya que en Sudáfrica alcanza los 1. 20 y alrededor de los 2 kilos de peso y sin embargo en el este de África y concretamente en Kenya, Somalia y Uganda algunas hembras, siempre mayores que los machos en tamaño y corpulencia, han llegado a alcanzar los 1.90 metros con más de 6 kilos de peso.

         La distribución geográfica de esta especie abarca la práctica totalidad de África ya que vive desde el sur de Marruecos hasta Sudáfrica y hacia el este llega a adentrarse en la península arábiga y Yemen. Existe una subespecie reconocida, la víbora bufadora de Somalia Bitis arietans somalica la cual se diferencia de la Bitis arietans del resto de África en que posee las escamas subcaudales carenadas.

        A pesar de su corpulencia y hábitos terrestres la víbora bufadora es perfectamente capaz de trepar tanto a árboles como a los techos de algunas chozas bajas donde ha sido encontrada, también es una excelente nadadora desplazándose por la superficie del agua con el cuerpo inflado de aire para obtener una mayor flotabilidad. El típico sistema utilizado por estas serpientes es el rectilíneo con el animal desplazándose en línea recta de manera similar a la de una oruga, no obstante y si resulta presionada puede optar por un sistema más rápido que recuerda al método de reptación lateral usado por otras víboras.

La víbora bufadora es una de las serpientes más
carismáticas y peligrosas del continente africano
donde causan no pocos accidentes anualmente.
Foto: Cortesía Reptilario Parque de
Cabárceno. Cantabria.

        No se puede decir que estas serpientes sean remilgadas a la hora de comer ya que se las ha visto devorar anfibios, a otros reptiles como lagartos u otras serpientes ( un ejemplar devoró a una pequeña tortuga ) y aves, no obstante, son los pequeños mamíferos los que forman la mayor parte del menú de esta especie con los roedores como ratones y ratas como los preferidos aunque presas más grandes como liebres y algún pequeño antílope dik-dik del tamaño de una liebre los cuales han formado ocasionalmente parte de la alimentación de algunos grandes ejemplares. A la hora de cazar estas víboras recurren al acecho apostándose en aquellas zonas que sus presas recorren habitualmente para simplemente esperar a que pasen de nuevo para así tenderles una emboscada en la cual la presa casi nunca sabe lo que se le viene encima ya que el camuflage de estos reptiles es tan perfecto que resultan extremadamente difíciles de ver, después de morder a su presa estas víboras las liberan inmediatamente y dejan que su veneno actúe para posteriormente seguir el rastro de olor que la presa deja en el suelo, encontrarla y devorarla. Curiosamente estas víboras poseen en su hocico escamas sensibles al calor cuya función está por determinar adecuadamente, saber si estas escamas ayudan a estas serpientes a localizar a sus presas o a encontrar zonas frescas o más cálidas al igual que ocurre en algunas boas, pitones y los crotálidos sería algo sumamente interesante.

        Si existe una razón que justifique la agresividad de esta especie en contra de la placidez de sus parientes entre las víboras gigantes africanas como son la víbora del Gabón y la rinoceronte es que esta especie aquí tratada es un animal de campo abierto y eso significa que posee considerablemente más depredadores naturales ( incluido una considerablemente mayor proporción de seres humanos con los que encontrarse ) que los que tienen sus 2 parientes de hábitos más selváticos. Ya desde que son pequeñas hasta su adultez con más de un metro de largo estas serpientes deben enfrentarse con mangostas, águilas, pájaros secretarios o los temibles calaos terrestres los cuales las picotean hasta matarlas para luego engullirlas enteras, otros enemigos entre los reptiles son los grandes varanos, los cocodrilos del Nilo en cuyos estómagos ha sido encontrada e incluso otras serpientes como las grandes cobras africanas como la cobra egipcia Naja haje, la de bosque Naja melanoleuca o la escupidora de cuello negro Naja nigricollis consumen una buena cantidad de estas víboras anualmente, no obstante su peor enemigo y con mucha diferencia es el omnipresente ser humano.

        Es quizá por esta razón antes mencionada, los abundantes depredadores, que las víboras bufadoras son extremadamente prolíficas, camadas de entre 20 y 50 ejemplares resultan habituales y como ya mencioné con anterioridad en este Blog una hembra enorme y residente en un parque zoológico Checo alumbró a 156 crías lo cual coloca a esta especie en la número 1 en cuanto a “ producción “ de crías y posiblemente en uno de los vertebrados más prolíficos del mundo, al nacer dichas crías miden de 20 a 25 cm y son alumbradas en el interior de un saco traslúcido individual par cada cría que rompen a los pocos minutos de salir del cuerpo de su madre ( reproducción ovovivípara ) esto ocurre después de un periodo de gestación de alrededor de 5 meses.

La corpulencia natural de esta especie se hace todavía
más patente en ejemplares cautivos como este.
Foto: Javier Carrasco.

        Varias razones hacen de estas víboras una de las especies que más seres humanos muerde en África, por una parte está su enorme distribución geográfica, el hecho de que pueden llegar a ser abundantes en algunas zonas ( aunque nunca fácilmente visibles ) y tambien en parte debido a su necesidad de espacios abiertos que comparte con el ser humano y una de las mayores densidades de población dependiente del medio rural para su sustento diario del mundo, por otra parte su costumbre de permanecer quieta como una piedra y confiando en que su magnífico camuflage la hará pasar desapercibida hasta que una posible persona se ha acercado demasiado a ellas tampoco ayuda demasiado y convierte a esta serpiente en una autentica mina antipersonal. La forma de amedrentar a un posible enemigo o depredador de esta especie es sorprendente ya que el animal alza la cabeza del suelo y la echa hacia atrás con el cuello formando una “ S “ inclinada hacia un lateral y con el hocico apuntando hacia el suelo en una clara pose previa al ataque mientras que intenta escabullirse ( por supuesto todo esto entre unos tremendos bufidos ), si la amenaza persiste y el enemigo se acerca el reptil se lanza al ataque con suma rapidez para una serpiente tan corpulenta, posiblemente este ataque de detrás hacia delante es el que le ha valido el nombre de arietans o ariete a esta víbora.

        La combinación de su gran tamaño, unos colmillos que llegan a alcanzar los 2.5 cm y grandes dosis de veneno inoculadas a gran profundidad en los tejidos hace de esta víbora un animal temible, la dosis letal para un ser humano adulto es de alrededor de 100 mg, no obstante, este reptil puede llegar a inocular de 100 a 350 mg en una sola mordedura, dicho veneno causa dolor y una hinchazón que puede llegar a extenderse pasado el tiempo por todo el miembro afectado y adentrarse en el tronco de la víctima, también se produce un agudo dolor en los ganglios y graves necrosis en la zona afectada que puede llegar a afectar a músculos y tendones, sin embargo parece ser que la muerte solo llega a ocurrir en el 5 ó 10 % de los casos ( quizá debido a una escasa cantidad de veneno inoculado ) y pasados de 2 a 4 días de la mordedura y usualmente como consecuencia de una coagulopatía intravascular diseminada ( la sangre se vuelve espesa como si fuera mermelada de fresa ).

       La presencia de estas víboras en los terrarios de parques zoológicos es algo casi obligado y habitual dado que resultan unas serpientes sumamente espectaculares que el público agradece ver, por otra parte su presencia en colecciones privadas es, como poco, notable debido quizá a que no resultan particularmente difíciles de mantener en cautividad cosa que por supuesto desaconsejo dada la gran peligrosidad de esta fascinante y enorme víbora africana.


1 comentario:

  1. Mais um excelente artigo Javier, facil entender porque voce esta com 40.000 acessos em tão pouco tempo, e num assunto tão especifico. Sobre a puff-adder queria contribuir com um relato de acidente fatal, envolvendo uma importante familia na conservação africana:

    http://lachesisbrasil.blogspot.com/2011/08/em-memoria-de-emanuele-gallmann.html

    Parabens, forte abraço, e força na luta

    Rodrigo

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